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Antony Beevor fue oficial del ejército británico para más tarde, tras abandonarlo, dedicarse a la escritura, siendo su obra más reconocida "Stalingrado" (Crítica 2000), con la que ganó diversos premios internacionales. En éste su nuevo trabajo nos aproxima a lo que fué la toma de Berlín y, con ella, del nazismo. Cuenta detalladamente todo el proceso que llevó a las tropas rusas hasta Berlín, pero -por encima de todo- creo yo, se hace un interesante ensayo sobre la guerra y toda su crudeza y miseria. Las atrocidades se repitieron en ambos bandos, dejando al descubierto que, más allá de ideologías, en situaciones límite aflora del hombre lo mejor y peor de sí mismo. Página tras página te va invadiendo un desasosiego, malestar y rabia, pues se trata de hechos al fin y al cabo muy recientes (medio siglo nos separan apenas de ellos) y de los que somos y hemos sido ciertamente herederos. El libro se centra, claro está, en la ofensiva rusa sobre el régimen nazi y explica los pormenores históricos que se dieron entre los líderes aliados por llegar a Berlín, pero eso, siendo de importancia, no lo es todo; más significado cobran las similitudes -a veces más que formales- a través de las dos doctrinas enfrentadas: nazismo y comunismo. Es por ello que el desmoronamiento alemán va ligado al enardecimiento del sentimiento patrio e ideológico ruso, produciéndose entonces múltiples coincidencias pese a las diferencias. El cerco final a la ciudad de Berlín resulta muy revelador de la manera que tuvieron tanto vencidos como vencedores de asumir su condición. El "pastel" que se repartió luego dio origen a la Europa que conocimos hasta 1989, año de la caída del muro de berlín. Bien, son más de quinientas páginas densas, pero fluidas que se hacen de buen leer y , en conjunto, con una escritura fácil y contundente a la par; un libro a mi modo de ver imprescindible para pensar, comprender y crecer. © Lluís Cuéllar |