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La sangre. En primera, hay que estudiarla un poco. Inmediatamente se nota que es un poco translúcida, particularmente en estado fresco. Dependiendo de la "fuente", es un rojo brillante (arterial) o un rojo mas oscuro (venosa). De todos modos, en cuanto se empieza a absorber o secar, se empieza a oscurecer casi al instante, y cuanto más seca es un marrón oscuro, tirando hasta negro. Cuando la sangre está fresca, retiene su translucidez. Así que el color aparente tiene que reflejar el color de la base (ejemplo: tela verde o azul, la sangre absorbida parecerá violeta o morada). Con los óleos esto no es difícil, pero con los acrílicos, hay que pensarlo un poco. En la piel, siempre hay que considerar el sudor y el efecto diluyente del mismo. En caso de la herida, no hay que olvidar enrojecer los márgenes de la carne abierta. Como siempre donde la sangre se va secando, el color es más oscuro: mientras que la fuente de la herida quizás este en carne viva, los chorritos distantes de la herida estarían casi secos. Ahora en venda blanca, las orillas de la mancha serían casi siempre oscuras representando el limite de la absorción. Si se quiere representar la herida abierta, el centro de la venda seria un rojo brillante. Pero también ocurre un fenómeno con las vendas, en que la sangre se empieza a separar en sus componentes a través del tejido de la venda. El resultado es un bordeado oscuro (sangre seca), seguido por un aro amarillento (el suero) alrededor de un centro bastante rojo (la fuente de la sangre). Mientras pintando la sangre (o cualquier herida), la máxima "entre menos, mejor" siempre se le debe hacer caso. Es mejor sugerir la severidad de una herida o el resultado violente de una acción en lugar de ponerlo a plena vista. Y es importantísimo integrar el terreno alrededor de la figura con la figura propia.
Sangre derramada
Yo la imito simplemente con madera caoba 828, mas o menos rebajada
con agua destilada y medium de veladuras.
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