LANDSKNECHT
 

Augie mail to:
Fecha: 10-3-02

Sobre los landsknechts (lansquenetes). Efectivamente fué así--en la gran mayoría de los casos, no hay colores definidos. Yo siempro trato de incluir un conjunto de colores que pudiese representar el area de donde fué contratado (ej. Bavaria--azul cielo y blanco), pero al principio, no había nada que se pudiera llamar "uniformidad". Se enorgullecían en la extravagancia de sus prendas, y aunque los excesos fueron criticados por la mayoría, el Emperador se los permitió y aprobó.
Más adelante, se empiezan a ver ejemplos de uniformidad dentro de grupos reclutado por un oficial "privado"/independiente. Ya que se suministraban de pertrechos privados, se puede concluir que no hubieran durado por mucho tiempo bajo los rigores de campaña.
El emperador al quien me refiero era el abuelo de Carlos V, Maximiliano I, quien le "dió vida" a los lansquenetes, creando en efectivo no solo la infantería "nacional" del Imperio, sino la infantería predominante de su tiempo.
Como en tantos casos en estos tiempos, los estilos y costumbres militares prontos fueron adoptados por los pudientes civiles, asiesque no solo engendraron una revolución militar, pero a la vez, una revolución en la moda.
Hay que notar que a eso del 1555-1560, los dichos lansquenetes dejaron de existir en su moda original. Sus sucesores fueron los fußknechts imperiales, o, simplemente, la infantería imperial. Pero por más de 50 años dominaron los campos de batalla euroasiáticos, si no con sus éxitos, con su pura presencia.

 


Antonio mail to:
Fecha: 11-3-02

Aún cuando analiza más profundamente las contiendas de parte del S. XVI y XVII, también apunta los periodos inmediatamente anteriores y posteriores a las fechas del libro "Los soldados europeos entre 1550 y 1650", edit. Akal/Cambridge de Geoffrey Parker, haciendo referencia a los mercenarios alemanes y suizos y en general a que la uniformidad era inexistente (salvo las tropas suecas de Gustavo Adolfo Vasa). Se consideraba en aquellos tiempos que el soldado debía ir vestido al combate como más cómodo y "felíz" se sintiera, lo que ocasionaba con frecuencia en las batallas el temido "fuego amigo" que se intentaba evitar con lazos o bandoleras de colores (que ni que decir tiene no servían de mucho en el fragor del combate); el ejemplo más extremo de soldado "felizmente vestido" para el combate fue precisamente el Landsquenette, pero paradójicamente su curiosa indumentaria era la que le proporcionaba cierta uniformidad dentro de la desuniformidad existente, ya que su distinción era clara frente a soldados ordinarios, portando ropas ajubonadas de diversos colores, su especial gorro y calzado. En la colección francesa "Historia de las Civilizaciones", tomo "Edad Moderna", también se mencionan a estos mercenarios, distinguiendo dos clases de guerra: "La guerra buena", en la que los prisioneros se les respetaba la vida, pasando a engrosar, la más de las veces, las filas de la milicia de sus captores; y "La guerra mala", la cual se daba siempre que mercenarios alemanes, incluidos los lansquenetes, luchaban contra mercenarios suizos, caso en que no había prisioneros, ya que eran pasados a cuchillo. Carlos V no sólo es que permitiera la feria de color de los alemanes, sino que además en buena medida se impuso entre sus tropas de tierra "la moda alemana" de la ropa ajubonada, aunque sin tanto colorido.
Para pintarlos no precisas muchas guías de colores, pero si hacerlos muy vistosos en lo que a color se refiere, de hecho incluso el calzado podía ser de color distinto.