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Sobre los landsknechts (lansquenetes). Efectivamente fué así--en
la gran mayoría de los casos, no hay colores definidos. Yo
siempro trato de incluir un conjunto de colores que pudiese representar
el area de donde fué contratado (ej. Bavaria--azul cielo y
blanco), pero al principio, no había nada que se pudiera llamar
"uniformidad". Se enorgullecían en la extravagancia
de sus prendas, y aunque los excesos fueron criticados por la mayoría,
el Emperador se los permitió y aprobó.
Aún cuando analiza más profundamente las contiendas
de parte del S. XVI y XVII, también apunta los periodos inmediatamente
anteriores y posteriores a las fechas del libro "Los soldados
europeos entre 1550 y 1650", edit. Akal/Cambridge de Geoffrey
Parker, haciendo referencia a los mercenarios alemanes y suizos y
en general a que la uniformidad era inexistente (salvo las tropas
suecas de Gustavo Adolfo Vasa). Se consideraba en aquellos tiempos
que el soldado debía ir vestido al combate como más
cómodo y "felíz" se sintiera, lo que ocasionaba
con frecuencia en las batallas el temido "fuego amigo" que
se intentaba evitar con lazos o bandoleras de colores (que ni que
decir tiene no servían de mucho en el fragor del combate);
el ejemplo más extremo de soldado "felizmente vestido"
para el combate fue precisamente el Landsquenette, pero paradójicamente
su curiosa indumentaria era la que le proporcionaba cierta uniformidad
dentro de la desuniformidad existente, ya que su distinción
era clara frente a soldados ordinarios, portando ropas ajubonadas
de diversos colores, su especial gorro y calzado. En la colección
francesa "Historia de las Civilizaciones", tomo "Edad
Moderna", también se mencionan a estos mercenarios, distinguiendo
dos clases de guerra: "La guerra buena", en la que los prisioneros
se les respetaba la vida, pasando a engrosar, la más de las
veces, las filas de la milicia de sus captores; y "La guerra
mala", la cual se daba siempre que mercenarios alemanes, incluidos
los lansquenetes, luchaban contra mercenarios suizos, caso en que
no había prisioneros, ya que eran pasados a cuchillo. Carlos
V no sólo es que permitiera la feria de color de los alemanes,
sino que además en buena medida se impuso entre sus tropas
de tierra "la moda alemana" de la ropa ajubonada, aunque
sin tanto colorido.
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