Con los últimos descubrimientos arqueológicos y con la ventaja de que es posiblemente el único campo de batalla que tiene señalizados los lugares donde cayeron los participantes, por lo menos los de un bando, nos aportan datos para poder reconstruirla de una manera más objetiva, ya que los únicos testimonios son los de los “indios”, y nunca se les dio importancia, prevaleciendo la idea de una batalla más convencional con “heróico” final. Después del combate se enterró a los caídos en el mismo sitio donde se les encontró, después se les puso un recordatorio y posteriormente se les agrupó en una fosa común, en la cima de la colina. He tenido en cuenta algunos aspectos poco conocidos (para mí) que influyeron en los acontecimientos. La media de edad del regimiento era de 22 años, pero se han encontrado esqueletos de 16, lo que se traduce en poca experiencia, aumentando las posibilidades de pánico en momentos críticos. En la fosa 128, se encontró un esqueleto de un hombre de 19 años, con una prótesis en la pierna, y la mayoría de los restos examinados tenía problemas dentales y se apreciaba una mala alimentación, posiblemente una gran parte fueran emigrantes europeos que se enrolaron en el ejército como medio de subsistencia, a esto habría que añadir la fatiga, salieron en Mayo de su base y la batalla fue a finales de Junio, o sea que llevaban un mes a caballo. El armamento reglamentario era el revólver Colt y la carabina Springfield, de un solo tiro, esta arma, muy eficaz a larga distancia (400 o 500 mts), no lo era en corta, había que levantar la tapa, sacar la bala del cinturón, introducirla en la recámara, cerrar, apuntar y disparar, siendo experto, era un arma lenta. En cambio había una gran cantidad de indios con arma de fuego,
unos 800, llevaban de todo tipo destacando los Winchester y los Henry,
ideales para corta distancia y de recarga muy rápida, esto les
daba una gran ventaja ya que sin organización militar, su estilo
de lucha era el de cazadores, aprovechando al máximo la cobertura
del terreno para llegar al cuerpo a cuerpo, en este caso se demostró
superior frente al rígido sistema de una fuerza regular, preparada
para actuar contra un ejército de características similares. En la zona de Calhoun Hill, hay agrupaciones de cartuchos vacíos que demuestran que se combatió, según el reglamento, formando líneas de tiro, según Crow King “guardaron el orden en el combate”, más atrás se encuentran juntos 58 cuerpos y gran cantidad de cartuchos, lo que da a entender que una vez rota la formación cundiría el pánico y se juntaron para defenderse, desde esta posición hay un reguero de cuerpos que llega hasta Custer Ridge y de allí al Last Stand, donde se encuentran agrupados 48 cuerpos, esto marcaría la forma en que se fueron retirando, se destaca que sólo hay grandes agrupaciones de caídos en estas zonas, lo que nos hace suponer que fue ahí donde se dieron los combates mas intensos, el resto de caídos están más dispersos. Por testimonios de participantes, desde el Last Stand hubo un intento de huida de unos 50 soldados, la mayoría a pie, que buscaron llegar al río por encima del Deep Ravine, con esto en el Last Stand, quedarían menos de 50 hombres, una vez cesó el fuego en la cima de la colina, alrededor de 30 soldados bajaron por el Deep Ravine moviendo los brazos y disparando al aire, en la parte superior del cañón se han encontrado gran cantidad de cartuchos de varios modelos (indios), lo que indica que se disparó mucho desde arriba, según Halcón de Hierro, hunkpapa que tenía entonces 14 años, “los soldados empezaron a correr en nuestra dirección, movían los brazos y disparaban al cielo, pensé que el miedo los dominaba y que no sabían lo que hacían, gritamos HOKA KEY y nos lanzamos sobre ellos”. Otro de los conceptos a tener en cuenta sería el controvertido
Custer, su carrera luego de West Point fue en la guerra de Secesión,
con unas normas típicas contra un ejército similar al suyo,
su concepto de combate era de “manual”, su experiencia con los indios
se limitaba a la campaña de Kansas en 1867, que no consiguió
sus objetivos ya que los indios no llegaron a entablar combate, y la llamada
batalla del Washita en 1868, que realmente fue el ataque al campamento
cheyene de Caldero Negro, produciéndose una masacre de mujeres
y niños. Esa falta de experiencia en el tipo de combate de los indios, unido a su manera de ser, con aspiraciones a entrar en el Gobierno, animado por la prensa que lo había convertido en un héroe y con el apoyo del General Sheridan, influyó y mucho en el desarrollo de la acción. Sobre su muerte, no hay información clara, ya que son varios los que se la atribuyeron, Toro Blanco, guerrero minneconjou, es uno, así como Lluvia en la Cara, Oso Valiente etc., Caballo Rojo dice que fue un guerrero santee no identificado. En una entrevista hecha a Toro Sentado en Canadá un año después de la batalla, dijo que un guerrero araphaoe le había dicho que “no llevaba el cabello largo, sino más bien corto, vestía ropa de trampero y estaba caído, sosteniéndose de manos y pies en el suelo, parecía observar curiosamente a los indios que le rodeaban, estaba herido en un costado y salía sangre de su boca, cuatro soldados heridos estaban cera de él”. Otro tema es el de las mutilaciones sufridas por los soldados caídos,
el equipo de enterramiento apenas pudo identificar una cincuentena de
cadáveres, el análisis de los cuerpos examinados indica
que la mayoría tiene lesiones en la cabeza y en las extremidades,
producto de estas mutilaciones, las de la cabeza serían por el
“scalp” y los golpes por la costumbre de golpear a los enemigos muertos,
“el que mata a un enemigo, no debe tocarlo, ya tiene su honor, el resto
debe compartirlo con los demás”, es una forma de aumentar la cohesión
del grupo, pero el mutilar
Como conclusiones podríamos tener:
Bibliografía:
© Fernando Boan Montenegro. Marzo 2004
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