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La segunda parte de la batalla de Balaklawa con la carga y destrucción de la Brigada Ligera, ha estado achacada a la interpretación errónea por parte de Lucan y Cardigan, de las órdenes de Raglan, el mismo Cardigan tuvo un consejo de guerra por su acción. Particularmente, y basándome en informes de la Sociedad de Investigación Historia del Ejercito, y en los mapas de la zona, creo que el error estuvo en la misma orden dada y no en su ejecución, es más, se buscó la solución más fácil y menos arriesgada, (si se puede llamar así) a cargar frontalmente contra una batería de al menos ocho cañones y obligó a retirarse a los artilleros; pero al igual que Ney en Waterloo, que también cargó sin infantería, tuvieron que retirarse con cuantiosas pérdidas.
A unos 6 Km al norte de Balaklawa, se encuentran los altos de Caseway por donde transcurre la ruta Vorontzov, principal vía de avituallamiento de los Aliados que unía el puerto con las fuerzas que sitiaban Sebastopol. Para proteger esta ruta y el puerto, se construyeron 6 fortines artillados en los altos, pero el 25 de Octubre sólo estaban acabados los cuatro más orientales, guarnecidos con tropas turcas y artillería. En el fortín más occidental los artilleros eran británicos.
El ataque Ruso a éstos fortines en la madrugada de ese día fue potentísimo:
Los fortines se mantuvieron hasta agotar la munición, luego, los soldados turcos huyeron hacia el puerto abandonando los cañones sin inutilizar. En el fortín nº 4, los artilleros ingleses clavaron los cañones dejándolos así inservibles.
Una vez ocupados los fortines, la caballería Rusa siguió avanzando hacia el puerto, siendo detenida por el 93 de Highlanders, que formó la famosa “delgada línea roja coronada con puntas de acero”, y recibiendo seguidamente la carga de los Scots Greys y los Inniskillings de la Brigada Pesada, haciendola retirarse junto a las tropas de reserva del fondo del valle.
Mientras, habían decidido que el fortín nº 4 no podía mantenerse, de esta forma lo abandonaron lanzando antes colina abajo los cañones inutilizados por los ingleses.
Dada la gran distancia a la que se encontraba Raglan, y creyendo que los rusos se estaban llevando los cañones, ordenó a la Brigada Ligera que los atacara. Aquí es donde aparece el dilema. Si la Brigada atacaba los fortines, tenía tres opciones:
Concluyendo, pienso que la maniobra no fue tan alocada como se ha dado a entender, que el fallo real fue de Raglan al ordenar a una fuerza de caballería sin más apoyo, atacar unas posiciones atrincheradas de artillería, infantería y caballería. Raglan que murió antes de acabar la campaña, veterano de Waterloo, que seguía llamando “aliado” a los rusos y “enemigos” a los franceses, que su única lectura era “El conde de Montecristo”, no era ni muy imaginativo, ni un genio militar, seguía pensando como en las guerras Napoleónicas en cargas frontales.
© Fernando Boan Montenegro. Julio 2002
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