por Federico Cavanna

Traducción: Fernando Toro

Si tenéis la intención de realizar figuras napoleónicas, este artículo quizás os ayudará o bien os será reconfortante en los momentos en que la desesperación artística llegue hasta vosotros. Una figura napoleónica no es fácil de realizar pero no es una empresa tan ardua. Los resultados que se pueden conseguir están condicionados a la experiencia y manualidad que se van adquiriendo en el curso del tiempo.

Aparte de esto hay tres reglas fundamentales que se deben respetar si se quiere llegar a la meta:

Entender el sujeto histórico, el uniforme que llevaba y el contexto histórico en el que vivía. Aparte hay que "entender" la escultura, probar el montaje y las posibles variantes (modificaciones). Antes de montar hay que reflexionar tres veces mejor que dos.

Entender el sujeto

La investigación histórica, uniformológica y geográfica son tres pasos que no se pueden pasar por alto. Si se intenta realizar una buena figura sin haber estudiado su historia, seguramente cometeréis pequeños errores, a veces microscópicos pero visibles, que luego son imposibles de corregir. Existen muchos textos y libros, casi todos en francés y/o inglés. Armaros de paciencia e intentar traducir todo lo que podáis, descubriendo así una marea de información y detalles que os permitirán personalizar vuestro trabajo. Una vez recogida toda la información (toda la que podáis) comenzar inspeccionando la figura teniendo a la vista en un punto estratégico las láminas ilustradas. Si sois verdaderamente principiantes, no intentar aportar modificaciones constructivas relevantes, arriesgando así de concentraros demasiado en esta faceta y olvidando la generalidad del subjeto. Las primeras obras serán directamente de la caja, iniciándose más tarde con la substitución de partes sencillas como los brazos, cabeza o accesorios. Cada particular que se añade o substituye debe ser siempre verificado con la documentación uniformológica correspondiente, SIEMPRE! Evitar por lo tanto interpretaciones artísticas, que por regla general siempre son errores mortales.

Comprender la escultura

La escultura de serie, aunque sea producida en grandes cantidades, siempre es una pieza artística y por tanto caracterizada por la personalidad del escultor.  Se debe observar de una manera general, después controlarla en sus detalles y probar el pre-montaje para ver su estructura general. Después se puede comenzar a limpiar las piezas, sea bien las piezas elementares de base (cuerpo, piernas, brazos) así como los pequeños accesorios (brazos, equipo). Un error muy común consiste en preparar sólo las partes básicas, dejando la limpieza de las partes pequeñas al momento de su pintura y colocación, lo cual pueda dar alguna que otra sorpresa, como una bolsa de munición que no se adapta al cuerpo o un sable que solo se mantiene entre el índice y el pulgar. Limpiar todo al mismo tiempo, probar y reprobar en seco, descubrir los últimos fallos o defectos antes del ensamblaje final, una operación a realizar siempre con mucho cuidado.

Pequeñas modificaciones se pueden evaluar en esta fase: a veces basta inclinar un brazo unos pocos milímetros para obtener ya algo diferente, atentos a no exagerar arriesgando de esa manera la creación de posturas innaturales. Para el premontaje, se puede utilizar pasta adhesiva de carroceria o cola vinílica. Algunas personas utilizan cinta adhesiva, pero con la consiguiente limitación visual. Antes de realizar algún paso, reflexionar y probar después.

A continuación, describiremos en detalle los diversos pasos a seguir, para cambiar o modificar una figura. Por ahora nos detenemos en la fase preparatoria para sacar también algunas consideraciones importantes.

En el transcurso de los últimos tres años, me he cimentado en la realización de varios temas pertenecientes al Primer Imperio. Debo señalar que cada figura nueva es el conjunto de todos los "secretos" revelados o conseguidos en la piezas realizadas hasta el momento. Claro está, alguno de estos trucos se han podido desvelar gracias al contínuo intercambio de información y opiniones con otros pintores. Por tanto, muestras y concursos se revelan como el ambiente justo para aprender siempre alguna cosa nueva y útil. El primer secreto es el que los grandes maestros aplican sistemáticamente:

Reflexionar, no dejarse llevar por el instinto y actuar sóolo si han sido probadas y analizadas las diversas soluciones.

La figura de este articulo ha sido caracterizada a través de una simple pero eficaz conversión. Los brazos originales han sido substituidos por otros del mismo fabricante. Primero se ha estudiado a través del catálogo, si era posible, siendo después simulada en extenuantes premontajes. La foto muestra la escenografia (base) antes de la colocación de nuestro "sargent". La ambientación viene frecuentemente considerada como un elemento secundario. El resultado de este razonamiento, para mí erróneo, comporta un resultado pictórico de un valor discreto (pies que no tienen un buen contacto con el suelo, hojarasca que se cae...). La elección de la vegetación, de las posibles construcciones (muros, esquinas de casas, aceras...) deben estar en directa relación con la zona geográfica en la cual está situada la figura. Atentos a los anacronismos y a las disposiciones poco naturales de los elementos, como por ejemplo un muro de cemento armado en pleno campo de batalla en Wagram y al lado una bonita palmera. Pero todas estas cosas las continuaremos viendo en un próximo articulo. Por el momento empezar a estudiar vuestras compras y recordar las tres reglas de oro.

En el curriculum de cualquier aficionado que se respete, llega más tarde o más temprano la modificación de un producto de serie. La transición entre la pintura y la transformación, es según juicio unánime una cosa más bien difícil, diseminada de elementos disuasorios. En cuanto concierne a este artículo, no viene impuesto por las características del "Batallón de desertores" (el capitán Maradan es el sujeto que deseo crear) que es por sí mismo un argumento uniformológico más que curioso, sino por la tentación didáctica del que subscribe, de dar soluciones puntuales a los elementos básicos de la escultura. Algunos de estos puntos, que resumo en este artículo, son parte de lo que he ido aprendido durante tres años de asiduo contacto con las personas que bien por hobby o por trabajo, dominan la materia (en este caso masilla y metal).

Iniciamos repitiendo lo que es necesario para modificar el enémismo "body" de Metal Modeles:

  •  Un cuerpo MM.
  •  Una cabeza descubierta, en este caso una de Alberto Mussini Production.
  •  Milliput del tipo blanco.
  •  Y algunos instrumentos para modelar la masilla.

Preparo el cuerpo haciendo un agujero en el centro del cuello, en el caso de un MM, la cabeza viene por separado, evitando así arriesgadas y fastidiosas "amputaciones". Aparte he preparado la cabeza, quitando cualquier señal del cuello y cualquier traza de sombrero o gorro. A la cabeza se le realiza también un agujero en el cuello, introduciendo un pasador de metal y realizo tantos "microagujeros" como sea posible. ¿Para qué os preguntareis? Sirven para aumentar la adherencia del Milliput, que en fase del modelado tiende siempre a escapar, evitando así con estos agujeros la utilización de pegamento en cantidades industriales.

Mezclar el Milliput

Mezclar el Milliput significa sobre todo, peparar bien la combinación de los dos componentes. Para obtener una mezcla uniforme y homogénea, quito con anterioridad la parte seca de la masa (se reconoce por el color verde/amarillo). Si no se hiciera así, estas trazas secas no se "funden" aunque la mezcla se haga durante varios minutos y luego emergen en forma de puntas secas.

¿Cómo se extiende el Milliput sobre el cráneo de nuestro Capitán Maradan?. Evito especialmente cubrir el "cráneo" de una sola vez. Si hiciera ésto, Maranda, se encontraría con una cabeza tipo Jacson Five en los inicios de los años setenta.

El proceso correcto lleva tres fases principales: zona central que parte de la frente y llega hasta la nuca; cobertura de los huecos y unión con la nuca y rizos sobre la frente (flequillos) y patillas. La masilla antes de empezar debe estar bien mezclada y con un espesor de aprox.1 mm.

Pero volvamos un paso hacia atrás: ¿cómo se prepara la masilla para obtener un espesor homogéneo?. Durante la mezcla, se controla la dureza, en caso de que tienda a quedarse pegada a los dedos, quiere decir que tiene mucha agua y es necesario dejarlo secar un poco girando la pasta entre los dedos. Cuando estoy seguro de que he conseguido la mezcla correcta, es decir que no se pegue a los dedos pero tampoco que esté dura como para no poder modelar, cojo la parte necesaria y la dejo secar durante unos 20 minutos. Pasado este tiempo, lo extiendo, sobre una superficie plana y rígida (una superficie de metal es ideal). Con un cutter corto una tira de unos 5 mm de ancho y 10 de largo. Con ésta realizo las primeras operaciones y para ayudarme utilizo un pincel humedecido en vinavil (cola blanca). Toda esta opereracion debe ser llevada a cabo con extrema tranquilidad. A continuación corto dos pequeños trapecios de Milliput que utilizaré en una segunda fase.

Ahora la cabeza está completamente cubierta. Con un pequeño instrumento, (realizado con un lápiz), un viejo cepillo metálico (véase la foto con un bote de pintura vallejo para que se vea las dimensiones), comienzo con los rizos/mechones. Para no crear estilos nuevos, seguros fuera de la moda de esa época, tengo delante de la pieza una copia de un retrato, foto o dibujo y procuro guiarme por él.

Si durante el modelado, el estuco se secara impidiendo la incisión (y como es normal pegándose a todas partes menos a la figura), bastará con mojarlo con ayuda del pertinente pincel, pero mas bien poco o los mechones realizados se podrían deformar.

Todo este proceso lo hago con absoluta calma, trabajando sobre una superficie mínima y donde cualquier movimiento errado haría unos daños terribles.

           

Cuando he terminado de modelar el cabello, controlo y verifico el resultado intermedio. Los errores o imperfecciones son corregidos rehumidificando el Milliput y remodelando solo la parte dañada. Dejo secar todo bajo el calor de una lámpara halógena (60 W son suficientes) durante media hora para después con ayuda del pincel y acetona unificar todo. Durante toda una noche la cabeza reposa, modelando al día siguiente el flequillo y lo cabellos en la parte frontal. Las patillas las hago con unas bolas minúsculas de Milliput: Dejo secar todo después de haber dado una mano muy fina de Putty Tamiya diluido en acetona o disolvente nitrocelulosico.

¿Qué me decís? Sé que no es suficiente, todo lo aquí escrito para poder realizar transformaciones de buenas a primeras. Prácticas contínuas y un montón de paciencia, son los instrumentos que os permitirán obtener buenos resultados. Por lo tanto, no tirar las viejas figuras, usarlas más bien como instrumentos de ejercicio para mejorar en el uso de Milliput.

 



© Federico Cavann@.

Original en italiano:
                          http://utenti.tripod.it/fcavanna/artnap01/artnap01.html
                          http://utenti.tripod.it/fcavanna/artnap02/artnap02.html

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