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por Victor Castillo
La pintura de figuras con óleos presenta una serie de particularidades que la diferencia de otros medios usados para el mismo fin, ya sean acrílicos o esmaltes. Las principales consideraciones diferenciadoras consisten en su lento secado, su acabado satinado por lo general y la capacidad de fundir colores con facilidad. Esto pueden ser ventajas, aunque también pueden ser inconvenientes, cuando tengamos poco tiempo o cuando seamos impacientes en ver el resultado final. Generalmente, empezar a pintar figuras con óleo puede resultar tan frustrante
al menos como la temporada que me dio mi equipo, el Real Betis, la temporada
pasada. Primero, preparar la figura. Yo odio fundamentalmente esta fase, tanto que mi manía es ir buscando figuras en lo posible de una pieza o que tengan pocas. La verdad es que lo mío no es limpiar, pegar y enmasillar y confieso que a veces por un módico precio un amigo de aquí me las prepara listas para pintar. Una vez preparada e imprimada de blanco de esmalte, es necesario siempre, dar una capa base de esmalte prefereiblemente o de acrílico lo más cercana al color base, capa que puede ser más o menos diluida. Con este paso procuramos que el óleo al ser como dijimos un medio relativamente transparente, encuentre una base de color sobre la cuál no se observe el blanco de la imprimación. Todo dispuesto, empezamos a utilizar el óleo. Nunca se aplicará directamente salido del tubo. Yo siempre uso mezclas de diferentes colores. Utilizo óleos de la marca Winsor and Newton y pinceles de la misma marca. Existen multitud de colores en la gama Winsor, podemos encontrar la gama de cadmio, los tonos de Marte, etc. La gama de cadmio resulta la más costosa, pero también es la más cubriente. Yo tengo alrededor de 20 tubos en los que predominan los tonos terrosos, de los que tengo unos diez, tres tonos de rojo, tres de azul, dos de amarillo, dos de blanco y dos de negro. Pienso que con esta cantidad se pueden conseguir infinidad de tonos. Consultando la carta de colores de la marca podremos observar cuáles son de acabado semimate, satinado y brillante. Siempre utilizo mucho el color blanco, porque le da "cuerpo" a la mezcla, es decir la hace más consistente y aporta el tono ligeramente gastado de la ropa de los soldados en campaña. Para los colores metálicos suelo usar tintas de imprenta mezcladas con Liquin. Los colores dorados de Winsor suelen ser demasiado transparentes y apenas cubren. Hemos de saber que existen colores, como el blanco o los tonos de marte, que aceleran el secado cuando los utilizamos en mezcla; y otros como el negro y el rojo que, ¡paciencia!, enlentecen el secado, pero estas son consideraciones muy particulares. En cuanto a los pinceles, utilizo la serie 7 de Winsor and Newton. Hay que echarle valor para comprar un juego completo por lo costosos que son, pero creo que son de lo mejorcito que hay y que ayudan mucho al trabajo del artista.
Siempre pinto de arriba a abajo. Suelo comenzar por la cara, que es lo que me resulta más divertido, quizás por eso me gustan tanto los bustos, no sólo femeninos, sino también los de resina o metal. En un papel plastificado esparzo una pequeña cantidad de óleo de los diferentes tonos que voy a utilizar. Es importante que sea plastificado porque si no, el papel normal absorvbe el aceite y nos encntraremos conque seca demasiado rápido el óleo colocado en el papel aunque también valen de igual forma los apstilleros que se utilizan para acrílicos y que servirán además paa conservar más tiempo la pintura. Yo, para conservar las mezclas, las introuzco en el frigorífico y con el frío, determinados colores pueden durar hasta 15 días o hasta que mi mujer decide que ya está bien de ocupar el frigorífico y que necesitamos espacio para guardar los yogures o las lechugas, ¡menuda ofensa para el arte!. Siempre hago cuatro mezclas:
Para las luces extrema siempre utilizo algo de blanco, excepto en los rojos claro. Primero aplico las sobras medas, a continuación aplico el color base y fundo los tonos. Paso muy importante: Sólo fundir los bordes, porque si no, se mezclan los colores. Como disolvente uso aguarrás "de garrafa" que va muy bien. Una vez fundidos
los bordes, procedo a aplicar las sombras profundas y como no, a seguir
fundiendo. El último paso sería aplicar las luces y volver a fundir. Estos
pasos son delicados, porque si nos excedemos al fundir y pasamos más allá
de los bordes, nos encontramos con lío total de colores donde las lucesy
las sombras se entremezclan; por tanto en esta fase es importante tener
paciencia y ser cuidadosos. En esta fase es cuando a veces surge el desánimo
más absoluto, porque el aspecto brillante del óleo impide discernir con
claridad la cantidad de contraste que estamos aplicando, o lo que es lo
mismo y hablando claro, no se ve nada. El oficio y la costumbre nos hará
saber cuando parar a la hora de aplicar las luces. Una vez que estamos
satisfechos con la operación, es buen sistema acelerar el secado. Yo utilizo
un método rudimentario y no muy científico por cierto, que consiste en
meter la figura en el horno de mi casa, desde luego cuando el pollo asado,
la lasaña y otras viandas no lo impiden. Con esto conseguimos dos cosas: primero, acelerar el secado de la pieza y en segundo lugar, evaporar el aceite del óleo, con lo cual quedará un aspecto satinado-mate, dependiendo del pigmento, que nos acerca más al resultado final. La temperatura usada es de 100ºC tanto para resina como para metal y suele ser suficiente un tiempo de entre 30 y 40 minutos. Nota: por razones obvias no se debe utilizar con figuras d eplástico a menos que queramos terminar con nuestras existencias. Muchas veces es necesario retocar las tonalidades y contarstes una vez que la figura ha salido del horno. Este paso ha de hacerse con mucho cuidado, ya que estaríamos pintando en lo que los ingleses llaman "wet on dry", o que en sevillano quiere decir "mojao sobre seco". Estos retoques con frecuencia los hago bien conlavados como si se tartara de acrílicos, o bien con el pincel con muy escasa cantidad de pintura, para evitar que queden zonas sin fundir adecuadamente. Pienso que salvo honrosas excepciones, los uniformes de los soldados en campaña debían ser lo más sencillos posible en cuanto a fabricación y tejidos, es por lo que, aunque la figura me haya quedado con un tono satinado-mate, suelo aplicar barniz mate a todos los uniformes, ya que como todos sabéis, mi época favorita es la segunda guerra mundial. Habitualmente, cuando tengo pintado el torso de la figura, la monto ya en la peana definitiva para evitar tener luego que tocar los pantalones con la manos para ponerla en la peana. Una vez terminada suelo hacerle un terreno con diversos materiales como de costumbre. Como conclusión diré qe la pintura de figuras al óleo es una técnica bastante lenta en cuanto a realización pero creo que muy gratificante a la hora de aplicar en la figura una buena gradación de color. Además, ¡yo no sé pintar de otra manera!. En cualquier caso, lo más importante es, como siempre, divertirse, armarse de buenas dosis de paciencia, tener siempre a mano una Cruzcampo bien fría y porqué no, ¡tener un horno cerca!. © Victor Castillo, Marzo 2000. |