por J.C. Avila Ribadas y José M. Gómez García

De todos es sabido que, de un tiempo a esta parte, la demanda -y por tanto, la oferta- de figuras a escala 54 mm., ya sean metálicas o de resina, se ha disparado considerablemente. No obstante, pese a las numerosas firmas comerciales existentes y a la multitud de épocas históricas -o fantásticas- puestas en el mercado, siempre existirán los modelistas que desean "rizar el rizo" y construir enteramente sus propios modelos. Este es el caso que nos ocupa ahora. 

En el más puro estilo "Bill Horan" -si bien nada nuevo se ha inventado en este sistema- y a partir de una ligera y sencilla estructura procedente de un simple "clip" de oficina y unos pequeños tacos de resina a modo de torso y caderas, comenzaremos nuestra labor de modelado. 

Las masillas utilizadas han sido las conocidas Milliput y Kneadite (popularmente llamada "Duro") de dos componentes o epoxídicas. La primera para dar volúmenes y la segunda para superdetallado. 

Para la cabeza se ha partido de una vieja copia en resina procedente de la caja de sobras a la que se le han borrado literalmente las facciones originales con el objeto de obtener simplemente una estructura craneal básica sobre la que trabajar y modelar definitivamente los rasgos y la expresión deseados. 

Ni que decir tiene que de un buen modelado de los rasgos faciales y de la expresión dependerá notablemente el nivel de calidad de nuestra figura, de ahí que debamos dar por bien empleado todo el tiempo dedicado al modelado del rostro y la cabeza en general ya que será lo que le dé personalidad al modelo definitivo. 

En el caso que nos ocupa ahora, dado que la postura es claramente forzada y de acción, la expresión de la cara deberá ser muy marcada, incluso, observando con detalle a través de la boca abierta de nuestro protagonista se puede adivinar que le falta un diente. 

En esta figura, y ya refiriéndonos al torso, se ha preferido prescindir del típico "KILT" enrollado a lo largo de la espalda y sujeto al hombro mediante un broche, para representar a un oficial, probablemente el hijo del patriarca de un poderoso clan, como lo denotan sus ropajes de mejor calidad que la media de los "Highland Clansman" de la época: chaqueta, chaleco y camisa de lino.

A la espalda lleva sujeto mediante correas, un pequeño escudo circular de madera (TARGE), forrado de piel y claveteado más o menos simétricamente con una "espina" central que en un momento dado podría tener utilidad ofensiva más que defensiva en el transcurso de los combates "cuerpo a cuerpo" que sin duda se habrían de desarrollar durante la batalla.

La falda se ha modelado con la parte superior de las piernas "embutidas" en ella para facilitar su posterior reproducción mediante moldes de silicona. No obstante, se ha dejado un amplio margen de profundidad para evitar las famosas "faldas macizas" (tan cómodas de reproducir en serie, pero poco realistas".

Las partes inferiores de las piernas -justo por encima de la rodilla- se modelan también por separado de forma que sus uniones con el resto queden ocultas bajo la falda. Como se puede observar, es de suma importancia un concienzudo estudio previo del despiece del modelo para evitar sorpresas de última hora, si es que planeamos hacer tiradas en serie. En caso de que vayamos a construir un único ejemplar ("one of a kind" como dirían los más puristas de nuestros colegas británicos) estas precauciones previas, sobran.

Los accesorios complementarios: escudo, espada y funda, daga, bolsa y pistola -incluida ésta en la mano que la empuña- se modelan aparte y no revisten especial dificultad. Tan sólo, la mano armada con la pistola ha requerido un poquito de atención ya que para el cañón se ha utilizado una aguja hipodérmica a cuyo orificio se le ha eliminado el corte sesgado dejándolo perfectamente recto. Seguidamente, se le abocinará ligeramente la bocacha para dar la sensación de "boca ancha".

En el apartado de terreno (un cuadradito de 3 x 3 cm.) se ha utilizado una "torta" de DAS PRONTO color terracota (rojizo) con piedrecitas y arenilla tamizada. Seguidamente, se "plastifica" con unas ligeras capas de "putty" y otra de barniz mate con lo que ya queda lista para comenzar el proceso de fabricación de moldes.

Como se puede ver, el proceso no tiene mayor complicación. Tan solo depende -y ahí está el verdadero secreto- de la habilidad del modelista para conseguir el mayor número de detalles por centímetro cuadrado, y en este caso, mi buen amigo Juan Carlos Avila de Sant-Yago Miniaturas ha cumplido con creces las expectativas iniciales ya que, como se puede comprobar en la figura terminada y decorada, nada se ha pasado por alto.

 


© José M. Gómez García y Juan C. Avila Ribadas.

NOTAS:

  • Artículo aparecido en el número 5 del boletín modelístico de la Agrupación Cultural Escala

  • Figura comercializada por Art-Girona

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